Asistió una representación de la OAT y dejó su testigo de rechazo y de indignación con relación a la nueva ordenanza aprobada definitivamente el pasado 18 de febrero al Pleno municipal de esta ciudad.

Anteriormente, el Plenario del OAT del pasado mas de diciembre, aprobó apoyar los actos y manifiestos que se elaboraran dentro del marco de denuncia de la nueva ordenanza de convivencia ciudadana y uso de la vía pública, que incluía la prohibición de llenar garrafas de agua en las fuentes públicas de la ciudad, bajo la imposición de sanciones económicas que pueden llegar a los 750 €, y que el equipo de Gobierno del consistorio de Martorell, formado por los partidos Juntos por Cataluña y PSC habían presentado meses atrás.
En este sentido, el OAT se sumó a la presentación de un documento de alegaciones firmado por un total de veintisiete entidades de Cataluña.
Al acto, dejamos constancia que “Como Observatorio defendemos de manera irrevocable el Derecho Humano al Agua el cual lo entendemos como un derecho de acceso universal que no puede estar condicionado por ningún tipo de limitación ni económica, ni administrativa, ni social.
El acceso al agua no es un privilegio, ni se puede utilizar como una herramienta de control social: es un derecho fundamental!”

Terrassa ya vivió una situación similar durante el estado de alarma por la covid-19, cuando la Generalitat decretó el cierre de las fuentes de agua públicas como medida sanitaria preventiva.
“Éramos plenamente conscientes que aquella decisión tendría consecuencias graves para muchas familias en situación de inseguridad de la vivienda, que solo podían acceder al agua a través de las fuentes públicas. Ante esta realidad, desde la OAT nos movilizamos de manera inmediata y exigimos en el Ayuntamiento de Terrassa la instalación urgente de contadores de agua de emergencia social. Como resultado de la presión ejercida, en pocos días se instalaron cerca de una cuarentena.
Por eso entendemos perfectamente la indignación que provoca esta ordenanza, aunque se haya intentado maquillar con argumentos diversos. Su planteamiento parte de una lógica punitiva que criminaliza y estigmatiza las personas en situación de precariedad, convirtiéndolas en el problema en lugar de garantizar sus derechos.
Sabemos que detrás de esta medida hay una voluntad clara de competir en el terreno del discurso del miedo y del castigo, señalando los más vulnerables con el único objetivo de obtener réditos políticos.”.

Al acto de Martorell quedó claro que, a pesar de que la ordenanza se ha acabado aprobando, el proceso ha representado una victoria colectiva. Una victoria que favorece la solidaridad, el trabajo unitario, la complicidad, la suma de esfuerzos y la perseverancia en la defensa de los derechos humanos; en este caso concreto, el derecho humano al agua.
La tarea de las veintisiete entidades firmantes demuestra que, cuando actuamos juntas, somos más fuertes. Y que, aunque no todas las batallas se ganen, siempre nos quedará la esperanza y un largo camino para continuar avanzando.
Hoy mismo, el OAT ha recibido la notificación de la resolución aprobada dónde entre otras cosas se indica: «Se desestiman íntegramente las alegaciones previa, primera, segunda, tercera, cuarta, sexta, séptima y octava; y se estima parcialmente la alegación quinta (en el sentido de introducir en el precepto impugnado algún criterio que fije la prohibición de almacenar agua en fuentes públicas a partir de determinados volúmenes de acumulación)…
El único punto que se ha aceptado, de los siete que contemplaba el documento de alegaciones, es el que hace referencia al número de litros por persona y día que se podrá almacenar de agua: “A los efectos de este precepto, se entiende por almacenamiento prohibido la acumulación de un total de más de 25 litros, sea en uno o en varios recipientes».
Podéis ver el documento de alegaciones, y la notificación de la Resolución a la web de la OAT. https://www.oat.cat/grups-de-treball/dha/
Para saber más: ¿Qué pasa con la nueva ordenanza de multas, el agua de las fuentes y los ocupas en Martorell?
